Sobre el examen
Estamos a tan solo unos días del examen de la Guardia Civil. Por fin llegó el momento de ponernos a prueba y comprobar que nuestro esfuerzo ha valido la pena.
Damos por descontado que tienes la preparación suficiente para superar el examen, pero hay algunos factores que siempre, inevitablemente, influyen en nuestras capacidades.
Si es la primera vez que te presentas al examen de la Guardia Civil —y si no lo es lo sabrás por experiencia— tendrás que lidiar con los nervios. Ellos serán tu peor enemigo si no puedes controlarlos, pero si sabes cómo hacerlo tendrás una ventaja sobre el resto de quienes, como tú, optan a una plaza en la convocatoria de este año.
Vamos a darte algunos consejos para que los nervios no te jueguen una mala pasada y para que el día del examen sepas exactamente lo que tienes que hacer.
Los días previos al examen
Según se acerca la fecha del examen de la Guardia Civil es frecuente que los nervios crezcan exponencialmente. No pasa nada, es lógico, se trata de uno de los días más importantes de tu vida para el que has estado uno o varios años preparándote, pero, al fin y al cabo, es “solo” un día más y tienes la suficiente preparación para afrontarlo. Sigue estos consejos para los días previos al examen:
Repaso final
Te pasará que en estos días te asaltarán todas las dudas. Creerás que lo has olvidado todo, que tu memoria está vacía. No te preocupes, suele suceder y es un proceso natural que le ocurre a cualquiera que haya estado tanto tiempo estudiando. Por eso es importante que no te empeñes en comprobar si recuerdas cada detalle de cada tema. Confía en ti, en tu esfuerzo y mantén el control.
Estudio decreciente
Que no intentes recordar todo no implica que dejes de estudiar de un día para otro porque eso solo aumentará tu estrés. Lo que debes hacer es irle dedicando menos horas cada día al estudio.
En plena forma
Tu cabeza manda en tu cuerpo. Duerme bien, cuida tu alimentación. Ahora es el momento de cuidarte para enfrentar la prueba en las mejores condiciones físicas y mentales. La motivación es básica: si tienes que pensar “algo”, piensa en positivo, en que vas a aprobar.
El día antes del examen
El día anterior al examen será el de más tensión. Lo primero que debes hacer es programarlo para que esa noche duermas bien, tanto como necesites para que tu cuerpo esté descansado.
Mientras tanto, aprovecha la jornada para dejar preparados todos los detalles que harán que tu mente esté más relajada. El orden te ayudará a que la memoria se asiente y te dará más confianza.
Sedes
Si llegas con tiempo podrás reconocer la sede del examen y buscar el aula que te corresponda sin prisas. Recuerda haber dejado antes en un lugar seguro cualquier cosa (móvil, papeles…) excepto los bolis y tu documentación porque no podrás entrar con nada.
Descansos
Localiza las zonas comunes de descanso. Antes de las pruebas y durante los descansos programados entre ellas habrá mucha gente en los pasillos. Tenlo en cuenta a la hora de usar los baños o, en caso de que haya, ir a la cafetería por un tentempié. Puedes llevar una botella de agua y algo para picar que te dé energía para afrontar las siguientes pruebas. Prevé algún tipo de malestar físico: si crees que necesitarás tomar algún analgésico (por si el estrés te produce dolor de cabeza) suave, llévalo contigo.
«Los demás»
No se trata de ser antisocial. Es posible que, incluso, hayas decidido ir al examen acompañado de otras personas que también se presentan, pero sí que es muy importante que no emplees el tiempo de antes en hablar sobre el examen o sobre las dudas que siempre están ahí en el último momento.
Dentro del aula
Una vez hayas localiza el aula que te corresponde para realizar el examen, intenta entrar lo antes posible desde que se permita el acceso, pero evita las aglomeraciones.
Sitio
Si tienes posibilidades, escoge un lugar lo más tranquilo posible, o sea, alejado de la/s puerta/s y de cualquier persona cuyo comportamiento te distraiga.
Ruido
Piensa en que habrá mucho ruido (sillas y mesas arrastrándose, murmullos, etc.). Intenta estar concentrado y relájate.
Explicaciones
Presta atención a todas las indicaciones sobre el proceso. Te explicarán detalladamente cómo serán, cuánto tiempo durarán, cómo se debe contestar en las hojas de respuesta… A este respecto, se te entregarán hojas de preguntas y hojas de respuesta. Aparte de lo que ya te hayan dicho, LEE LAS INSTRUCCIONES. Por si no ha quedado claro, repetimos: LEE LAS INSTRUCCIONES. Asegúrate de que marcar el recuadro correcto en cada respuesta y de que no te saltas ninguno para que no cambies el orden.
Plantillas
Puede que haya varios modelos de examen. Eso te lo dirán durante las instrucciones previas. Presta atención. Marca en el tuyo cuál es tu modelo y el idioma que se valora (inglés o francés).
El examen
Ahora sí. Empieza a correr el tiempo. Asegúrate de cronometrarlo, pero no te agobies. Fíjate en estos consejos para contestar correctamente.
Preguntas
Lee bien el enunciado de la pregunta antes de mirar las posibles respuestas. Intenta entenderla. Importantísimo: Fíjate bien si te están pidiendo que elijas la correcta o la incorrecta.
Respuestas
Lee bien todas las respuestas. Intenta comprenderlas. Aunque “veas” la correcta, léelas todas antes de decidir. Recuerda: Ante la duda de varias respuestas correctas elige siempre la más completa. Antes de responder, una vez leída la pregunta y las respuestas, contesta primero mentalmente excluyendo las incorrectas y, finalmente, cuando hayas elegido, revisa tu respuesta y asegúrate de marcar la casilla correcta en la hoja de respuestas.
«Las fáciles»
Responde primero solo las que sabes. Da igual que dejes muchas sin responder, después volverás sobre ellas. De todas formas, fáciles fáciles, lo que se dice fáciles es posible que no veas ninguna, pero las sabes. Lo verás en la siguiente vuelta.
Marcas
Marca las preguntas más difíciles y déjalas para la segunda vuelta. Primero vete a por las que sabes.
Segunda vuelta
Vuelve sobre aquellas que marcaste y más o menos sabías, pero tenías dudas. Si sigues dudando, déjalas de nuevo.
Erróneas
Recuerda que las respuestas equivocadas descuentan. Es mejor dejarlas en blanco, aunque dependerá del número de respuestas “acertadas” que creas tener. Calcula si te merece la pena arriesgar esos puntos “seguros”.
Final
Cuando hayas contestado las que sabías con seguridad y las que tenías alguna duda, pero más o menos sabías, cuenta cuántas tienes sin responder y distribuye el tiempo que te queda de examen para revisarlas detenidamente.

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